¡Hola, casi en invierno ya!
Habernos saltado el número completo de otoño -y algo más- requiere de una excusa muy bestia, lo sé. Somos tardones, siempre por mi culpa; soy la responsable última de que esto salga, bien o mal, a tiempo o no. Pero nunca habíamos llegado a estos extremos, esa es la puritita verdad. ¡Cuatro meses, madre mía!
Pero tengo esa excusa que, además de bestia, es buenísima -y cierta. Ahí va...
Por motivos totalmente ajenos a mi control, de repente me he mudado a vivir a Altea, el pueblo más bello de la costa levantina para mi gusto; el lugar donde viven más artistas por metro cuadrado que en ningún otro del que yo haya oído hablar. Hay aquí más artistas en activo que bares; y ya es decir.
El caso es que toda mudanza implica muchísimos imprevistos: traslado de enseres y personas; el colocamiento de los mismos en sus nuevos y respectivos lugares físicos; socialización; localización de ambientes de supervivencia: librerías, mercadillo, supermercado, farmacia, pescadería, centro cultural y biblioteca, clases de Tai Chi, facultad de Bellas Artes, etc. También han influido en el retraso los espasmos de embeleso crónico que me atacan cada vez que miro por la ventana y veo el mar a nivel de pies, a escasos treinta metros de mi vivienda actual, ¡fuera Ley de Costas! Espasmos que me paralizan por períodos de tiempo indeterminados e impredecibles (pero usualmente largos).
Y finalmente, pero no menos importante, las trabas que nuestra benemérita compañía nacional de teléfonos pone a que un nuevo usuario disponga de comunicación eficaz en provincias. Al final, también he conseguido eso, aunque por medios con los que me siento aún poco familiarizada: ahora soy usuaria de Internet móvil, signifique eso lo que signifique. No sé qué consecuencias reales puede tener este asunto, hace náh que me lo he instalado y no concozco aún sus caprichos ni sus rutinas. Ja veurem, como dicen por aquí.
Bueno, y sin más tardanza, ahí va el TRECE, lleno de nuevos contenidos y con
algunos autores, nuevos también en nuestras páginas (¿pantallas?). Recordad
que, como todos, este número ha sido preparado con paciencia, amor y pasión casi lujuriosa, a más de con
muchísimas trabas e impedimentos. Espero que lo disfrutéis y, ya de paso, ¡Feliz Navidad y prosperísimo Año Nuevo!
Rosa
P.S. ¡¡Ah, y cumplimos tres añazos!!