AB...Séx! G punto ¿con?

AB...Séx! G punto ¿con?

el Punt G

(para mentes abiertas deseosas de aprender)

Siempre q inicio un artículo realizo un sondeo informal previo q permita dirigir la temática de estudio a los puntos más candentes y de mayor interés social. En esta ocasión, la respuesta, o más bien la falta de ella, me llevó a tomar la drástica decisión de poner en marcha todo un departamento de I+D q permitiera llegar a obtener respuestas sobre el tema q este número nos ocupa: el punto G, ese gran desconocido.
Después de largas horas de meditación, consideré oportuno realizar el trabajo de campo al otro lado del charco para evitar influencias culturales e introducir el menor sesgo posible... dí un giro rápido a la bola del mundo y, con los ojos entrecerrados, dejé a mi dedo índice la suerte de destino...y... mmmmm Nueva York, una de las aglomeraciones urbanas más grandes del mundo.!!! Es perfecto. En fin, el azar es así...

A la vez q organizaba mi vestuario y complementos para esta nueva aventura, planifiqué con un gran nivel de detalle los objetivos y el trabajo de campo de mi investigación , qué suerte ser mujer y poder hacer dos cosas a la vez... ;-)

Pedí financiación a mi editora explicándole con detalle el objeto del viaje pero, pese a mi muestra de entrega me dijo q en todo caso ya iba ella como conejillo de indias, q menudo morro. En fin, el mundo esta lleno de gente desagradecida. Igualmente, me iría a Nueva York  a estudiar el YI point!! Perfecto! Estaba lista para encarar esta aventura del saber y este fue mi planteamiento:                                

Características del trabajo de campo:

Título:         El punto G, para unos/as realidad y para otros/as ficción

Objetivo:    Dónde ubicarlo y cómo trabajarlo

Universo:    Todos los hombres de Nueva York. Si las mujeres somos la mitad del cielo, estaríamos hablando de un total aproximado de 4,3 millones de varones; no está pero q nada mal...

Muestra:    3 hombres guapos, cada uno de una raza: oriental, negro y blanco, por ejemplo

Duración:   10 días

Lugar:        Nueva York (¿ya lo había mencionado...?)

 

  Temática objeto de investigación:

°      ¿Qué posición ocupa el punto G entre las prioridades sexuales de los hombres? ¿y de las mujeres?

°      ¿Saben ellos dónde localizarlo?

°      ¿Qué reacción provoca la solicitud de su estimulación?

°      ¿Son diestros en su manejo?

°      ¿Existe el punto G masculino?, ¿lo saben?, ¿lo piden?, ¿les gusta?

°      ¿Su práctica mejora la relación sexual?

°      ¿Su práctica es una cuestión cultural?

°      (...)

El punto G femenino, en realidad no es un punto si no una zona rugosa, que se encuentra aproximadamente a cinco centímetros de la entrada de la vagina, en la pared frente a la vejiga. Seguro q un tatuaje orientativo tendría un impacto positivo en su señalización, es una idea. Se trata de una zona rica en terminaciones nerviosas, esto hace q sea altamente sensible a la estimulación. Durante la excitación sexual, aumenta considerablemente el flujo sanguíneo y esto hace que el punto G se inflame y sea más fácil de encontrar, menos mal.

Su estimulación se realiza introduciendo uno o dos dedos en la vagina y acariciando la zona descrita con un movimiento ascendente en dirección al ombligo. La postura del misionero con unas almohadas debajo de los glúteos de la chica, para obtener la inclinación adecuada, es una postura fantástica para estimular el punto G y llegar al orgasmo!

En cuanto a ellos, la cosa está mucho más clara y definida: el punto G masculino es la próstata, un órgano glandular q se encuentra en el interior del recto, a unos 5 cm del ano y en la pared que da hacia el frente, hacia la vejiga.

La aproximación de forma interna al punto G hace q muchos hombres no estén por la labor de experimentarlo por tabúes o prejuicios que pongan en duda su masculinidad. Pero hay una forma de estimular el punto G masculino externamente, tomad nota, q es presionando o masajeando la zona del perineo (va desde el ano hasta los testículos).Aquí también existen un montón de terminaciones nerviosas que hacen a esta zona absolutamente sensible y muy erógena.

Bien, la teoría está clara, vamos con la práctica. Para poder realizar un análisis comparado y evitar la dispersión de contenidos, redacté un guión de 4 puntos a los q dar respuesta:

1.        Nivel de conocimiento

2.        Nivel de destreza

3.        Respuesta y Expresión al solicitar la estimulación del punto G

4.        El punto G masculino

La pregunta gancho sería: ¿quieres encontrar mi punto G?, o sea, "do you want to find my YI point?". Directamente al grano,  para evitar confusiones y pérdidas de tiempo.

Paso a relataros los 3 casos investigados:

Caso A: Varón oriental

En mi tercer día en Nueva York, salgo a pasear por el Downtown y decido perderme en el barrio chino, q siempre me parece fascinante y lleno de oportunidades. Paro en un café-tienda para comprar un tentempié oriental y claro, es todo tan chino en el barrio chino q no encuentro la manera de hacerme entender sin hablar chino y el inglés no sirve, este hombre debe haber llegado de China ayer mismo. Mientras descubro q la mímica tampoco sirve para hacerme entender, en la cola, un joven muy divertido con toda la situación, decide finalmente ayudarme cuando estoy a punto de desistir. Hace mi pedido en perfecto chino: Dim sun variado y té verde. Mientras, aprovecho para pasarle revista: alto, menudo, alrededor de los 30, atractivo y mirada viva. Me sirve: varón oriental. Objetivo establecido.

Me siento y cuando el hace su pedido, le invito a compartir mi mesa en agradecimiento a su intervención. Es estudiante, de Philadelphia, tiene una beca de postgrado en neurociencia en la Universidad de NY. Es interesante y simpático, adelante, vamos al grano- Me lanzó en el momento en q comienza a beber su refresco, "quieres encontrar mi punto G?", do you really really want. La impresión hizo q la bebida le saliera por la boca y por nariz a modo aspersor. Casi pierdo al varón chino por atragantamiento, q apuro!! Cuando terminó de toser, a mi me había dado tanto vergüenza casi matarle con mi pregunta q le pedí perdón y me excusé diciendo q se trataba de una investigación y no insistí más en el tema. Terminamos de comer y salimos a la calle, pensé q tenía q buscar un nuevo varón oriental cuando me agarra la mano (q tierno!), me sonríe y me dice "y donde quieres q vayamos a encontrar tu punto G?, ya sabes q soy científico y estaré encantado de apoyarte en tu investigación" Bien por la ciencia!

La experiencia fue inmejorable, tanto q, súbitamente, me dieron ganas de aumentar la muestra de varones orientales! No sólo sabía perfectamente donde estaba todo si no q además, era un amante paciente, minucioso, detallista y perseverante, una joya verdadera!

Se mostró más q conforme a la estimulación de su punto G y, además, consideró q eso hacía mi investigación mucho más completa y q yo era toda una profesional.

No podía empezar mejor mi investigación, la cultura oriental, o al menos el individuo q la representa, se situaba claramente en muy buena posición en relación a los conocimientos sexuales. De hecho, como mi amante me dijo de una manera muy solemne "Todo hombre q se precie debe, por respeto a la mujer, saber escuchar y ser bueno en la cama". Y es q la sabiduría oriental acumula miles de años de conocimiento a nuestros pies.

CASO 2: Varón blanco

Al varón blanco, lo encontré de forma inesperada, haciendo turismo. Me abordó en el ferry a Staten Island y, como los dos estábamos solos en la ciudad, decidimos hacer de turistas juntos. Era portugués, afincado en Brasil, diplomático, aficionado al arte y por encima de los 50. Cumplía con los requisitos para formar parte de la muestra de mi investigación. Así q, pensando en esto, accedí a pasar el día con él. Después una sesión de shopping por el SoHo, me entregó un regalito (algo del todo innecesario) y en ese mismo momento, con el regalo sin abrir, le espeté si quería encontrar mi punto G (pq a mi ya me estaba dando la impresión de q si y para q perder mas tiempo). Se quedó atónito y tardó unos segundos en contestar (se conoce q estaba digiriendo), para finalmente decir "con sumo gusto". Así q, nos fuimos al hotel a practicar, comenzamos en la ducha y continuamos en la cama, un escenario más apropiado para la misión q debíamos cumplir.

La verdad, yo esperaba más destreza en un hombre de esa edad y, en principio, experiencia pero según decía, en su generación apenas se hablaba de sexo y las mujeres aún menos. Así q los hombres habían crecido teniendo q adivinar qué hacer, cómo y cuándo. Del punto G no tenía demasiada información.  Eso si, la falta de conocimiento y destreza la suplía con una actitud muy voluntariosa y unas enormes ganas de aprender y, ese, es el principio de todo. Así q, aunque yo no estaba allí para dar clases (q yo prefiero q me enseñen a enseñar) ya q estábamos en materia y, siendo él un chico tan dispuesto, mejor pasarlo bien.

Después de seguir mis indicaciones, llegamos al objetivo de forma muy satisfactoria, he de decir. Y, aunque tb se mostró muy dispuesto a q yo encontrara su punto G, sobre todo dp de oírme gritar como una loca durante la estimulación del mío, el mismo reconoció q la sesión le había dejado agotado y q, a su edad, hay q tomárselo con más calma. Así q, dejamos la estimulación de su punto G, y tb del mío pq conviene afianzar lo aprendido, para noche siguiente.

Así q después de un día de turismo ligero, repetimos la experiencia, con más fluidez q la noche anterior y siempre bajo mi supervisión, llegamos, primero a su punto G y luego, de nuevo al mío. Y es q en el sexo igual q en el resto de capacidades, no hay nada como la formación continua y el espíritu emprendedor.

En definitiva, el varón blanco quedó claramente por detrás del oriental en todos los puntos contemplados pero, su buena disposición hace q a partir de ahora, es un hombre mucho más preparado para dar y recibir placer. Le puedo dar por certificado en el Punto G.

CASO 3: Varón negro

Me quedaban 3 días y me faltaba el varón. Y no es q no lo hubiera buscado; incluso había ido a Harlem a pasear, de tiendas, a una de esas misas gospel pero es q, aunq mi investigación era lo más importante, tb tenía q encontrar a un sujeto q me resultara apetecible. Finalmente, me informé de lugares de copas  o discotecas en Manhattan frecuentados por población masculina de color. Una vez situados en el mapa y elegido un par de ellos, me subí a mis tacones y me aventuré a ir al primero.

A los 5 segundos de entrar, me dí cuenta de q estaba en el lugar adecuado. Sólo había hombres negros, casi todos trajeados, y algunas mujeres blancas por aquí y por allá. Vamos q era un lugar donde sobraba la sutileza, era un sitio para intercambios sexuales interraciales y oyes, aquí q no me conoce nadie, pues a tope!

Antes de dejar el abrigo, ya tenía un hombre acompañándome y otros chequeándome de arriba abajo. El varón negro era un tipo alto, hombros anchos, cuerpazo y un traje impecable, y sonrisa para morirse, un Ken negro!, q mejor manera de terminar mi experimento! Comenzó con el repertorio clásico y, aparentemente internacional, "eres nueva por aquí, como te llamas, q haces en NY, etc."  Mientras el seguía hablando, yo me daba la enhorabuena por semejante hallazgo para completar mi investigación, el más presentable de los 3 sujetos con diferencia. Pensaba q la cosa estaba clara y era el momento de plantear mi pregunta cuando me encontré con su lengua en mi boca. Uao!, los hay más directos q yo! Pese a lo repentino, su forma de besarme, de acariciarme, de abrazarme,  me envolvía toda! Total, q me rendí sin condiciones.

No sé cómo me teletransportó, pero de pronto me dí cuenta de q estábamos en el baño, encerrándonos en un lavabo...Dios! Mi investigación, esto hay q reconducirlo! Le digo "oye, q si quieres encontrar mi punto G?" in english, of course. "Anything you want gorgeous!" fue su respuesta. Vale, solucionado pero según evolucionaba la situación no veía yo q se fuera contemplar mi petición, pero tampoco estaba yo por objetar.

En un momento de lucidez, volví a pensar en mi investigación y pensando en cómo aprovechar este varón, le sugerí si quería q yo le estimulara su punto G. Inicialmente, pareció interesarle la propuesta, evidentemente debió pensar en sexo oral, pero cuando le expliqué cómo iba el tema de pronto, se separó de mi abruptamente y me dijo q las mujeres blancas somos muy caprichosas, q eso del punto G era un mito, una excusa para follar, y q no había nacido quien, a él, le metiera un dedo en el culo. Se fue rezongando y ahí me dejó con el calentón sin saber q cara poner, y mira q ya estaba dispuesta a abandonar mi investigación y entregarme sin condiciones. Me volví al hotel totalmente de bajón. Esto no se le hace a una mujer, está muy feo.

Y, por si eso fuera poco, esta última experiencia neoyorquina aportó muy poco a mi investigación, sólo confirmó la existencia de tabúes masculinos en relación invulnerabilidad de su trasero. El miedo al saber. ¡Ellos se lo pierden!

Como conclusión general a mi estudio de campo, puedo establecer q hay muuucho trabajo de difusión por hacer en relación al punto G, tanto en la teoría como en  la práctica y tanto en las mujeres como en los hombres.  Así q, os recomiendo a todas y a todos q os pongáis manos a la obra cuanto antes, por el bien de la humanidad!

Os deseo una feliz búsqueda y, sobre todo, un atinado encuentro.

                                                                                                                                             Paulina Brand

 © 2009, Paulina Brand

 

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