AB...Séx! C-bis: Clítorix...

AB...Séx! C-bis: Clítorix...

C l í t r i x . . .

(para mentes abiertas y mayores de edad...)

Desde que amanece apetece...

Pues para este apartado tenemos un problema, porque la letra C nos aporta una infinidad de palabros entre los q poder elegir: culo, coño, conejo chocho, chichi, cómemelo, clítoris, caliente, cunnilingus, y una infinidad de términos aportados en su mayoría por nuestra editora... Finalmente hemos optado por la penúltima opción por tres motivos:

  1. Se trata de la acepción más fina y educada
  2. En su sinónimo, también la C es protagonista (Punto C)
  3. Su conocimiento es fundamental para lograr más mujeres satisfechas

 

¿QUÉ ES EL CLÍTORIX?

Pues sí chicas, hete aquí el punto C o punto Caliente. Se ubica en las partes bajas de las féminas y nadie sabe por qué la mayoría de los hombres aún no saben donde está. La investigadora sexual Shere Hite descubrió q más del 75,0% de las mujeres necesitan q les estimulen este pedacito de carne para alcanzar el orgasmo durante el coito. Ahí es ná, el 75,0%!!, y no tenemos datos pero considero q los hombres q lo practican no llegan al 10,0%, y si además incluimos la casuística de q lo hagan, digamos aceptablemente, lo podríamos reducir a un ¿5,0%?, lo cual arroja una cifra de mujeres insatisfechas de... ¡¡¡un montón!!! Vamos yo personalmente no me encontrado varón capaz de activarme adecuadamente mi botón del placer..., espero q mi suerte cambie algún día.

 

PRINCIPIOS BÁSICOS:

  • Si eso está ahí será por algo
  • Aunque no puedes ver el placer en una mujer puedes sentirlo
  • ¿Le has preguntado alguna vez si le gusta?
  • Piensa q en el sexo debe existir una relación win-win (ganamos los dos), si no, tó es pa ná...
  • Si es un botón habrá q tocarlo, vamos, por definición...
  • Porque quedarse a la mitad sólo contribuye a buscar nuevos horizontes
  • Hay q aprender a conocer y compartir los cuerpos
  • Las mujeres también tienen derecho a tener orgasmos

 
ALGUNOS CONSEJOS:

  • Dado lo desastroso de la situación -porcentualmente hablando-, vamos a proponer algunas técnicas y conocimientos q contribuirán a poneros una sonrisa en la boca.
  • Como media, la mujer necesita q pasen unos 20 minutos "ahí abajo" (commprueba q este lapso temporal se adecúa a tu pareja) para poner a tono su cuerpo. Ya sabes, chato, a practicar q 20 minutos no pasan tan deprisa...

 

  • Dile a tu pareja, q en lugar de lamer tu botón del placer, canturree con la boca cerrada: tendrás un orgasmo q te hará vibrar de placer. Bueno, en esto es fundamental la melodía, porque si le da por entonar a la Pantoja o similares ha matado tu líbido por los restos.
  • Recuerda al contrario q la lengua no es una versión en miniatura de su pene; tiene q mantenerla blanda y estirada e imaginarse q está lamiendo un helado... y NO utilizarla como un taladro hidráulico. Q hay q ver, a veces te quitan hasta la respiración... jamía.
  • Para sentir el efecto de las maniobras realizadas en el clítoris, el contrario debería apoyar en él su lengua extendida: cuantas más pulsaciones ejerza sobre el botón, más excitada te pondrás.
  • Cuando alcances el clímax, estimula manualmente alternando el interior de la vagina con el clítoris y sentirás contracciones cada 5 segundos, q acabarán en deliciosas oleadas de placer.
  • ¡Ojo!, no te creas tan listo porque sabes donde está... Eso de apretar hasta el infinito y más allá en el centro mismo del botón no puede ser un error más garrafal; la manera más adecuada de tocarlo es moviéndose alrededor de él.

En fin, visto lo visto, los gimnasios deberían modernizarse ofertando servicios de fortalecimiento de músculos como la lengua o el pene y diseñando programas de desarrollo de habilidades manuales orientadas al placer. Mucho más práctico q desarrollar los torsos, dónde va a parar... (aunque, sí, seamos sinceras, esto también se agradece...).

DE UN EPISODIO DE MI VIDA...

Sí, efectivamente, yo soy una de ese 75,0% de mujeres clitorialmente insatisfecha, y mira q he probado contrarios, y alguno con bastante imaginación y ganas, pero... en fin, llamadme exigente, pero no he conseguido una calificación media superior al 4 (en algunos casos siendo muy, pero q muy generosa...).

En fin, voy a relatar uno de mis peores encontronazos y de cómo el hombre ideal pasó a ser un perfecto ignorante en las lides del sexo; y te digo q yo para eso NO. Defiendo mis dosis de placer sexual como una leona, faltaría más; q para esos estoy tan estudiada en el tema. Allá voy...

 

Martes 8:00 de la mañana (cierta resaca del fin de semana...)

    Amanece, q no es poco, y decido calzarme mis nuevas botas de 10 cm. de "chúpamelapunta", acompañada de una falda mini no apta para cardiacos, y mucho menos para llevármela al curro... pero no importa, hoy me siento divina de la muerte.

    Llego 5 minutos antes a la entrada del edificio (sí, sí, no es coña...) y las miradas masculinas no se hacen esperar. Siento q tengo un enorme poder entre mis piernas... y la autoestima por las nubes... Como me sobra tiempo (q 5 minutos bien aprovechados son toda una vida...) decido ir a por un café al Starbucks de la esquina, q luce mucho, y ¡oh, sorpresa!, ahí estaba él... el HOMBRE más guapo, elegante, educado, inteligente y todo lo demás, de la oficina... Don executive manager de cualesquiera business. En principio estaba fuera de mi alcance... pero, en fin, no contaban con mi minifalda y sus efectos mágicos. Amén de encontrarme en un estado emocional de chica fácil q aún duraba de la noche anterior, para q nos vamos a engañar...

    Pues sí, comienza la operación caza talento; diré q el objetivo inicial era simple y llanamente hacerme notar y captar su atención, pero a veces la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios... Primer paso de urgencia: "fuera abrigos"; modelo completo al descubierto. El segundo paso: dejarme caer por su área visual de influencia y hacerme la sorprendida,

Yo:  ¡Ah, hola, ¿cómo tu por aquí?! (qué mona a la par q casual); ...

Él:   Hola, buenos días Paulina, acabas de alegrarme la mañana, q guapa estás hoy...

Yo:  Muchas gracias, y tu siempre tan elegante (madre mía, por donde me ha salido este, mmmm, aquí hay tema... y por mí q no quede)

Él:   ¿Quieres un café?, ¿sólo?, ¿con leche?, ¿con azúcar?, ¿sacarina?,... bueno esto seguro q no te hace falta...

Yo:  Uno solo y sin azúcar (para azuquiqui tu boca, guapo, más q guapo...)

Él:   ¿En q proyecto estás?

Yo:  Trabajo con el equipo de Lúcas (vaya coñazo... vamos al tema: mi proyecto ahora eres tú)

Él:   Pero a tu novio no le gustará q pases tantas horas trabajando

Yo:  Bueno, eso era cuando lo tenía, ahora estoy libre como un pájaro (¿te ha quedado claro o finjo no haber mencionado la palabra libre y la vuelvo a repetir?)

Él:   No entiendo cómo una chica como tú no tiene pareja, yo no te dejaría escapar ni loco

Yo: (Me cagüen la leche, ya se ha lanzado... genial; q mañana tan productiva, merece la pena madrugar). Bueno se hace tarde, ¿subimos juntos?

Él:   Claro

    Entramos al ascensor y ¡oh casualidad! Está vacío (Dios existe). Menudo ímpetu, el arrebato no se hizo esperar. El ejecutivo agresivo hizo honor a su nombre y se abalanzó sobre mí como una fiera. Qué rico, qué passione infinita; el tío va al grano (teniendo en cuenta q sólo son 13 pisos me parece muy inteligente...) y a estas alturas no me pienso hacer la estrecha... no va mal... refrotamientos varios... y, vaya, parece q se encamina a mi botón preferido, q no es precisamente el de la camisa... uf, me muero..., pero ¡demonios! esa presión... no me lo puedo creer, me va a sacar los higadillos por el chichi; q drama, creo q mi clítoris ha pasado a ser una especie de tatuaje dentro de la vagina... ¡q lástima, con lo bien q habíamos empezado y cuánta torpeza, qué desilusión!... Si ya me lo había dicho mi amiga Mamen, q estos ejecutivos agresivos sólo sirven para traer dinero a casa y q las buenas maneras se encuentran en los oficios tradicionales (véase el mito del fontanero).

    Cuando se abrió la puerta del ascensor, él salió tan ufano, como el q acaba de ganar la Champion League.  Y yo más bien perpleja sin dar crédito a lo q había sucedido... Encima, el muy capullo me había roto las medias, menudo patán... No volví a verle, naturalmente; a mi punto C no se le trata de esta forma, hombre ya!

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